domingo, 5 de noviembre de 2017

Pero nada

Ya no puedo darme el lujo 
de esperar,
pero no tiene sentido
si quien espera eres tú
hace quince minutos 
(es culpa del metro, digo).

Y en Salvador pienso que
espero que me estés esperando
y que vuelvas a esperarme
(un lunes, o un jueves, pero siempre me retraso en metro)
esperar verme
esperar ceñirme.

Pero llegando a República
y de tanta espera
nos dormimos;
y rumorean que al otro día
es más fácil vivir con el borrón y cuenta nueva.

Prevención de riesgos

Y tú sí que sabes de saberes
pero -ingenuamente- desconoces
el hecho de que responda
cada cordialidad
cada gesto protocolar
cada referencia
como espejo
(pero estoy rota)
difractando donde reniegas
de mirar.

Y estoy tan hecha tira
y tengo tan poco que perder
y te deseo tanto
que al final delibero y opto por la
PREVENCIÓN DE RIESGOS:
Despejar salidas
apartarme de las ventanas
no bajar la escala con las manos en los bolsillos
y así evitar caerme de hocico
y salpicarte a ti de sangre,
evitarte la réplica
cuidarte de algo que está siempre lejos de ocurrir.

Tú mi eterna paranoia. 

Tiempos mejores

Todo era más tranquilo cuando no se me calentaba el hocico tan rápido.

lunes, 17 de abril de 2017

Vaso medio vacío

Quisiera dormir una semana y media, porque todo se bifurca y descondensa en el delgado hilo de la memoria: se van los días en puchos fumados a medias, en recuerdos de aquella noche en la que perdí las medias entre las sábanas, tomándome media botella de ron y con alguien que no tenía ni la media mitad de hombre.

Rehab

Recomponerse sola, 
recoger cada pedacito de una misma 
abandonado en el suelo, 
quitarse el polvo, 

ajustarse el corazón, 
asegurarse de que esté bien puesto, 
de que no se desplome con la turbulencia. 


Caminar y caminar y caminar, 
tratando de sanarse en el acto. 


Y dejar el mal hábito de mirar el piso, 
de masticarse los dedos, 
de fumarse cinco cigarros al hilo 
de reprimir los gritos que me atraviesan el pecho. 

Rehabilitarse.


Angustia mordida



"Pero nada sirve a mis anhelos.
Soy un viviente cauce deshojado.
Una angustia mordida y ya dejada." 

(Armando Uribe)

Empoderarse

Ya no puedo recordar dónde empezó tu trazo y dónde terminó el mío. 

He comenzado a reconocer mis contornos desde que no estás, 
porque después de deshabitarme he quedado conmigo misma, 
he tenido que aprender a ser un espacio reducido, 
a tener frío 
a tolerar hasta el más árido silencio. 

Pero la primavera revive, 
vuelve a reanudarse la enredadera, 
me crecen flores de las manos 
la casa huele a naranjo. 

No necesito que me invadan; 
necesito que me acompañen. 
No necesito tu naturaleza de conquista y pisoteo, 
me necesito a mí misma.