lunes, 17 de abril de 2017

Vaso medio vacío

Quisiera dormir una semana y media, porque todo se bifurca y descondensa en el delgado hilo de la memoria: se van los días en puchos fumados a medias, en recuerdos de aquella noche en la que perdí las medias entre las sábanas, tomándome media botella de ron y con alguien que no tenía ni la media mitad de hombre.

Rehab

Recomponerse sola, 
recoger cada pedacito de una misma 
abandonado en el suelo, 
quitarse el polvo, 

ajustarse el corazón, 
asegurarse de que esté bien puesto, 
de que no se desplome con la turbulencia. 


Caminar y caminar y caminar, 
tratando de sanarse en el acto. 


Y dejar el mal hábito de mirar el piso, 
de masticarse los dedos, 
de fumarse cinco cigarros al hilo 
de reprimir los gritos que me atraviesan el pecho. 

Rehabilitarse.


Angustia mordida



"Pero nada sirve a mis anhelos.
Soy un viviente cauce deshojado.
Una angustia mordida y ya dejada." 

(Armando Uribe)

Empoderarse

Ya no puedo recordar dónde empezó tu trazo y dónde terminó el mío. 

He comenzado a reconocer mis contornos desde que no estás, 
porque después de deshabitarme he quedado conmigo misma, 
he tenido que aprender a ser un espacio reducido, 
a tener frío 
a tolerar hasta el más árido silencio. 

Pero la primavera revive, 
vuelve a reanudarse la enredadera, 
me crecen flores de las manos 
la casa huele a naranjo. 

No necesito que me invadan; 
necesito que me acompañen. 
No necesito tu naturaleza de conquista y pisoteo, 
me necesito a mí misma.



lunes, 14 de septiembre de 2015

Posesiones

Casa, ojeras;
la luz que se filtra
por entre mis dedos
y el estómago hueco,
el cubrecamas manchado,
tus pelos pegados a la sábana,
ecos de silencio.

Oh, tengo tanto amor dentro
como para regar las arboledas
más allá de esta ciudad
maculada de espanto
y de tus ojos lastimosos.


Por favor, no me mires así
como si aún me tuvieras compasión:
ya no la quiero.

Sólo quiero descansar de esta sensación
empalagosa, babosa, barata.


Pero cómo, cómo quitar tu olor de mi almohada
cómo desenredarme, desenredarme al fin
cómo correr sin tropezar  con tu mirada inquebrantable
que prolongas hasta partirme los ojos de horror.

Cómo no verme poseída
ante algo más grande que yo
muchísimo más que tú

e incluso que los dos juntos.

La revancha


Por qué callar cuando hay que callar
a qué atenerse, cariño mío
a tu delineada boca ingenua
o al eco distante de los gritos
cansados de anoche.

Quisiera decirte, decirte que me canso
dejar de quebrarme los labios
al fruncir el ceño y apretar los dientes
tragándome la sangre y la verborrea.

Vomitar o implosionar.
Lanzar una moneda:
cara o sello.
Te quedas o te vas,
yo sigo siendo la misma.

Y yo sé, yo sé que también te rompes la boca
pero yo tengo pena y tú siempre rabia
te compadezco y tú sólo comienzas a detestarme
detestar mis susurros, mis besos
mi cama y ante todo mi llanto.

Y quisiera decirte, decirte que me canso
que estoy dentro y a la vez fuera
que tuve tanto para darte y tú tan estrecho;

pero al llegar la noche
siempre me sabré quitar las ganas;

me sabré desquitar.